Podría seguir escribiendo
de lo mucho que te extraño.
Quizás me esté repitiendo
al rimar que yo te extraño.
¡Es que eso estoy sintiendo!
¡Todo el tiempo yo te extraño!
Sospecho estoy repitiendo,
es que es cierto, yo te extraño.
Yo estaría mintiendo
si negara que te extraño...
¡Ah, chingá! ¡Sigo repitiendo!
¡Repitiendo que te extraño!
Y puedo seguir viviendo
a pesar de que te extraño,
a cada paso repitiendo
como mantra que te extraño.
Si ya no lo sigo diciendo
no cambiará: yo te extraño.
¡Qué chingaos! ¡Estoy repitiendo!
¡Te extraño, te extraño, te extraño!